En Meta Motor Bistro, la pasión por el motor no se queda en el taller ni en el showroom: también llega al plato. Su menú es un recorrido por la cultura del deporte motor, donde cada platillo lleva el nombre de un ícono de las dos y cuatro ruedas. Del Sportster al Off Road, del Café Racer al Gran Prix, comer aquí es como trazar tu propia ruta… solo que el destino siempre es un buen bocado.
Y si vives en la Ciudad de México o llegas desde algún punto de la zona metropolitana o de otro estado, este es de esos lugares que valen el viaje. Aquí te contamos por qué.
Desayunos que arrancan el día con todo
El fin de semana huele a café recién hecho y a domingo sin prisas. Entre los favoritos de la casa están los huevos al gusto —prepáralos como más te laten— y el croissant con aguacate, esa combinación cremosa y crujiente que se volvió imprescindible por las mañanas. Y si buscas variedad, hay para todos los antojos: unos chilaquiles bien servidos, molletes recién horneados o fruta de temporada para arrancar ligero. Perfectos para acompañar con un americano, un capuchino o un latte mientras planeas el resto del día.
Para abrir boca
Antes de acelerar a fondo, vale la pena calentar motores con una buena entrada. Aquí encontrarás desde ensaladas frescas hasta un reconfortante jugo de carne, una sopa de fideos como la de casa o un guacamole cremoso para compartir mientras llega el plato fuerte. El punto de partida perfecto para cualquier comida.
Los fuertes: para quienes llegan con hambre de campeonato
A la hora de la comida, dos platillos se suben al podio. La tampiqueña, un clásico mexicano que nunca falla, y el chicharrón de ribeye, jugoso y con ese sabor que solo un buen corte puede dar. Son de esos platos que, por sí solos, justifican el trayecto hasta la Anzures.
Pero la carta no se queda ahí. Hay opciones para cada antojo: un pepito de arrachera, sopes o tacos de cochinita pibil, milanesa manchega, hamburguesa y todo un universo de tacos —de camarón, de arrachera, ahogados o de cecina— para que armes tu comida a tu manera.
Y ninguna comida está completa sin las salsas de la casa, hechas para subirle la adrenalina a cada bocado: salsa verde, un intenso habanero tatemado con tequila, salsa macha de chiles secos (sin aceite, pura esencia) y un pico de gallo fresco. Hay nivel de picante para cada paladar.
Para compartir, brindar y cerrar con dulce
La sobremesa es sagrada, y aquí se disfruta mejor acompañada. Para picar entre todos hay tacos de filete, alitas, tequeños, papas a la francesa y queso gouda fundido, ideales para brindar con una cerveza nacional bien fría o con lo que se te antoje: refrescos, café, un suero para reponerte, o una limonada o naranjada bien frescas.
Y para el gran final, déjale espacio al postre. La tarta de higo es la estrella, dulce en su punto, pero no te quedes solo con ella: un brownie de chocolate o un panqué de elote con rompope son el broche perfecto para la experiencia.
Un lugar para toda la familia… y para el buen gusto
Meta Motor Bistro piensa en todos: cuenta con menú infantil, así que los más pequeños también tienen su lugar en la mesa. Y para quienes quieren estirar la tarde con calma, encontrarás además puros a la venta, ideales para cerrar una buena comida entre amigos, entre motores y buena plática.
Te esperamos
Ya seas chilango de corazón o vengas de más lejos, el menú de Meta Motor Bistro es una invitación a bajar la velocidad, disfrutar sin prisa y dejarte llevar por el sabor. Encuéntranos en Herodoto 10, colonia Verónica Anzures, y ven a descubrir cuál de estos platillos se convierte en tu favorito.
Porque aquí, cada visita sabe a carretera… y esto, definitivamente, must be the place.
📍 Herodoto 10, Verónica Anzures, Miguel Hidalgo, CDMX